29 abr. 2008

Perdido entre la multitud de enero a domingo

Desde afuera azota el viento
lo puedo escuchar murmurando.
Su sonido encuentra hoy su eco
en un corazón congelado:
el mío.
Es viento glaciar.
El viento del infierno de Dante.
Mi peor enemigo, el viento que erosiona
mi rostro,
a mí, solo,
entre la multitud.
La actitud es tan importante...
pasas el día convenciéndote
de tu necesidad de vivir la vida,
de disfrutarla minuto a segundo, de enero a domingo.
Pero... ¡Dios! en un mundo con millones de eones
a sus espaldas
¿Puede llamarse vivir a existir de 0 a 100 años?
Si esto es así, un actor lo es
sólo
por interpretar una escena.
Mentira.
Uno vive cuando se engaña.
Y uno muere tras cada desengaño...
¿Cuál es el peso en oro
de tus sueños
cuando los han pisoteado?
¿Cuál es la valía de tus actos
o de tus pensamientos,
cuando los mismos ya han pertenecido a alguien?
Cuando son el reflejo de los mismos sueños
de las puñeteras 6.000 millones de personas restantes...
Sólo hay un valor que es tu actitud.
Hacer en clave de amor.
Y no hacer un drama de tu vida
pudiendo hacer una comedia.
Alguna vez debió decir Baudelaire:
Lo que me jode es no saber qué me hace especial
a mí
frente a vosotros.
¿Y quien es acaso Baudelaire para mí?
¿Acaso, en alguna ocasión, me dio de comer
ni tan sólo con recordar su nombre?













(La foto no tiene nada que ver, pero la pongo porque se me quedó guapa)

Eric F. Luna (c)

28 abr. 2008

Bukowski parte

Desde luego que parte... la pana... bastante. Acabo de terminar de leer su primera novela: "Cartero", cuyas páginas he devorado en cuestión de pocos días. "Cartero" me ha dejado con un buen sabor de boca, pese a lo lamentable de su traducción.

La novela, a grandes rasgos, narra las peripecias del alter ego del escritor: Henry Chinaski, durante sus años trabajando para el servicio de Correos y es gloriosamente consecuente con la vida que este personaje que es Bukowski/Chinaski ha llevado hasta su muerte en 1994.

La obra tiene bastantes frases destacables. De entre todas esas "perlas" hubo una que recuerdo especialmente: "Me aceptaron en dos empleos. El primero olía a trabajo, de modo que me quedé con el segundo" . Y es que pese a ese realismo sucio tan característico, el libro posee una carga humorística y una visión optimista ante las circunstancias de su vida que me obliga a ver a alguien entrañable tras ese autor bohemio y beodo.

En este momento he procedido a iniciar la lectura de "Escritos de un viejo indecente" y "Factotum", todos ellos a través de esta web que los facilita de forma gratuita.

Algo cojonudo de emprender una lectura de un libro en particular es cómo te puede remitir a la lectura de otro libro con el que el autor se sienta identificado. Me atreví con Bukowski tras terminar con el "Fuckowski. Memorias de un ingeniero", del que ya hablé hace algunos posts (también a causa de oir retiñir su nombre en mi oreja por bocas de terceros).

Leyendo al escritor norteamericano te remites a las páginas de Henry Miller, cuyo "Trópico de Cáncer" tengo en estado de espera (ya que a este último prefiero leerlo con más calma y dedicación por lo denso de su estilo). Ese tipo de recomendaciones es algo que valoro bastante para no estarme quieto sin lecturas a la vista...

Os dejo, de esta forma, con una recomendación literaria y con la advertencia póstuma del autor de "La máquina de follar" cuyas palabras figuran en su epitafio , que cada uno la aplique como considere: "Ni lo intentes".


"A la puta que me robó los poemas" (Bukowski)


Algunos dicen que debemos eliminar del poema los remordimientos personales,permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero ¡POR DIOS! ¡Doce poemas perdidos y no tengo copias! ¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores! ¡Es intolerable! ¿Tratas de joderme como a los demás? ¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero? Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermosen el rincón. La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,pero no mis poemas. No soy Shakespeare pero puede ser que algún día ya no escriba más,abstractos o de los otros.Siempre habrá dinero y putas y borrachos hasta que caiga la última bomba, pero como dijo Dios, cruzándose de piernas:veo que he creado muchos poetas pero no demasiada poesía.


26 abr. 2008

De prisiones con paredes de cristal

Cómo me maravilla la sociedad de las telecomunicaciones y las curiosas regresiones video-temporales que ésta permite.

Ayer por la tarde, Youtube mediante, tuve la oportunidad de ver un gran mediometraje de la historia del cine español, que hacía tiempo que deseaba ver: “La cabina” protagonizada por un José Luís López Vázquez en la plenitud de su carrera como actor.


Para aquellos que no lo conozcan “La cabina” fue un film retransmitido por vez primera, en TVE, allá por 1972. En ella, López Vázquez interpreta a un hombre cualquiera que, fortuitamente, queda encerrado de forma perpetua en una cabina telefónica. Dentro de aquella cabina, el protagonista ha de soportar las miradas que se vierten sobre él en forma de burla, asombro, agresividad…


Los viandantes que se percatan de la extraña situación de este hombre, pretenden franquear el espacio que ocupa el protagonista y libertarlo, traerlo de vuelta al mundo de los hombres y mujeres “libres”. Sin embargo el protagonista termina sus días en los confines del olvido colectivo, rodeado por los cadáveres de otros tantos hombres que quedaron encerrados, al igual que él, en una cabina telefónica.


He de decir que quedé perplejo ante tanto contenido en un metraje tan breve. Viendo “La cabina” ví a un hombre que ve (valgan todas estas redundancias) el mundo desde otra perspectiva: inmerso en su cautiverio cabinesco se percata de su falta de albedrío. Esto, en principio, le molesta. Más tarde le atemoriza. Finalmente le conduce hasta una muerte sin pena ni gloria.


Lo que yo extraje entre líneas de estos fotogramas es la historia de un hombre preso que, pese a no poder ser escuchado por el resto de ciudadanos, transmite a los demás su situación. Ellos no entienden lo que hay tras esa surrealista falta de libertad, y como consecuencia se burlan de él, lo observan con incredulidad e incluso le increpan a abandonar una prisión, que ellos creen sin sentido, pero de la que es imposible liberarse.


Esas personas que lo observan como a un bicho raro, por contra, para nada son libres. Al igual que el protagonista ellos andan encerrados en “cabinas”, cabinas de paredes invisibles, forjadas a base de ideologías, creencias, estilos de vida… Hombres y mujeres que no son conscientes de que transitan a lo largo de caminos trazados con tiza en el suelo, sin mirar a los lados, sin salirse de la senda. Hombres y mujeres que, ante alguien que se ha percatado de esta temerosa realidad, reaccionan ridiculizándolo y exclamando frases como la siguiente (cito textualmente de la película): “Vaya hombre, se ha quedao encerrao, ¡qué cosa más tonta!”.


Ahí tienen la locura quijotesca personalizada: Donde hay gigantes, hay gigantes, aunque todos quieran ver molinos. Es la voz que clama en el desierto: escuchamos sus ecos lejanos y preferimos ignorarlos. “La cabina” es una metáfora de las tradiciones, los conformismos, la rutina, todo aquello que nos mueve por inercia pero a lo que nos aferramos enérgicamente, para no sentirnos desorientados. Es un vistazo hacia el suelo, hacia la línea de tiza y la posibilidad de borrarla con el pie… y dar un paso en otra dirección.

2 abr. 2008

Nulla dies sine linea

Nulla dies sine linea que puede parecer un latinajo más a primera vista es una frase que para mí cobra especial relevancia... de hecho, la llevo tatuada en mi brazo izquierdo:


Nulla dies sine linea. Me acuñé esta frase por la simbología que yo creo encierra.

La primera vez que la escuché fue durante mi época de estudiante de bachillerato en el instituto, allá por el 2000.
Dicha frase servía de prólogo al manual personal e intransferible de mi profesor de latín, un señor que me enseñó a ser competitivo y a exigirme a mí mismo lo mejor. Toda una persona digna de mi admiración a no ser por lo capullo que resultaba en ocasiones (aunque supongo que en esa época, muchos docentes eran unos capullos a nuestros ojos)

Esta frase que significa literalmente: "Ni un sólo día sin una línea" yo la adapté, hace cosa de año y medio, personalmente a mí con el valor de: Ni un sólo día sin un objetivo. De ahí que junto a la inscripción yo quisiera dibujarme una rosa de los vientos, un icono de mi propia búsqueda de objetivos. Mis objetivos podrían variar día a día, dirigir la orientación hacia otro rumbo, como la flecha de una brújula, pero siempre he de tener uno presente para no perder el norte.

En ocasiones olvido lo que tengo tatuado en mi brazo izquierdo y lo que esto significa (o debe significar) para mí. En ocasiones dirijo mis esfuerzos hacia la consecución de los objetivos y sueños de otras personas, en muchos de estos casos más por admiración que por otra cosa.

Pero es en días como hoy, cuando al despojarme de mis indumentarias cotidianas de hombre carpeta, veo este tatuaje y percibo toda la fuerza de una forma dibujada en tinta sobre la piel.
Es entonces cuando caigo en la cuenta de que puse eso ahí para darme energías con las que cuidar de mi familia, querer con pasión a aquellos que realmente importan, valorar a los que siempre están ahí cuando los necesitas y, sobre todo, aprovechar mi breve paso por la tierra (ya que no deposito demasiadas esperanzas en la reencarnación), disfrutar este breve sueño que es la vida y hacer que merezca la pena, trabajar en no acabar en la mediocridad y el conformismo, pasar menos tiempo viendo la tv y aprovechar mi tiempo construyendo momentos memorables... como pueden ver, la lista es extraordinarimente larga.
Por supuesto, merecía la pena invertir un rato en compartir esto.

Curiosidades que acabo de descubri por internet:
-La oración Nulla dies sine linea es atribuída a Plinio el Viejo.
-Parece ser que el significado originario venía a decir algo como: "no hay que pasar un día sin escribir o leer una línea". Algo que por otro lado yo aconsejo fervientemente.
-La fuente de la que he extraído todo esto cuenta que Plinio el Viejo explicó que se conservaba allá por su época, una tabla en la que un pintor griego del s. IV a.C. dibujó una línea tan fina sobre otras que venían haciendo otros que nadie pudo superarlo... eso mismo deseo yo: hilar fino.
-Última anotación: hoy mi padre ha visto por fín su primera novela editada en el catálogo de novedades del próximo otoño de 2008. La novela se llama "Génesis, el ritual rosacruz" y es firmada por mi padre bajo el apodo de Patrick Ericson. Mi padre lleva escribiendo desde que yo era muy pequeño. Le he visto aporrear la máquina de escribir, verse las caras con Windows 95 y pasar horas y horas frente al ordenador escribiendo, leyendo, corrigiendo, releyendo... Si conozco a alguien que no ha pasado ni un sólo día sin un objetivo es él... se lo merece.