28 may. 2008

Muera el amor

No se porqué aún, en pleno siglo XXI (era de Piscis) se siguen celebrando esos viejos ritos que, desde hace milenios, forman parte del ciclo vital de cualquier occidental:

Las bodas.

Si el ciclo natural solía ser por norma: naces, creces, te reproduces y mueres, hemos alcanzado un tren de vida que nos impone (casi más por obligación moral y social que otra cosa) otra serie condiciones que añadir a la lista: naces, creces, te hipotecas, te casas, te reproduces y mueres.

Una vez que nazcas tan sólo se esperará que cumplas con estas condiciones... al menos para llegar a ser un ciudadano normal.
Las dos primeras y las dos últimas tienen mucho de irremediable, tanto que resistirse a ello es practicamente luchar contra natura.

Las de enmedio son las que más me preocupan, pues da igual lo que hagas, tu sexo, tu trabajo, tus estudios... lo que espera la sociedad de tí es que te hipoteques y te cases.

Mierda de sociedad... ¡¿por qué?! Hay países en los que el sentido de la propiedad es muy diferente al nuestro, la gente no se angustia por poseer y poseer y poseer y tener un papelito que lo demuestre.

Lo mismo puede aplicarse al matrimonio ¿acaso no es un contrato de propiedad? El hombre pertenece a la mujer y viceversa y también hay un papelito que lo demuestra de por medio.

Y puedo entender el deseo de poseer un coche o una vivienda, pero poseer a una persona eso sí que es algo contra natura...

Autoría de la foto: pepepue

En una de estas andaba yo el pasado sábado, corbata al cuello, viendo cómo dos inocentes perdían su libertad frente a un esbirro de Dios.

El cura en cuestión era un joven de profusa barba que parecía ser un versado en temas amorosos (y digo parecía porque aquellos que se dedican a hablar sobre algo largo y tendido suelen dar la impresión de ser entendidos en la materia)

Él soltaba sus palabras como si se trataran de pedradas contra el resto del mundo, él delimitaba el amor con esa potestad que la institución religiosa le ha dado y él definía el amor con tajantes frases que comenzaban diciendo: El amor es...

Yo luchaba por no ausentarme demasiado mentalmente, hasta que llegó el esperado momento del summum de su discurso, que se concentró malévolamente en una única frase, una simple y maldita frase que rajó mi piel para incrustarse en lo más hondo de mis entrañas:

" Menos mal que las carantoñas y el enamoramiento del principio
desaparecen pronto, gracias a Dios...
"

Claro. Este tipo no sólo nos estaba sometiendo a un sermón moralista sobre una cuestión para la que los filósofos aún no han encontrado una definición convincente, sobre el tema que ha inspirado a mayor número de poetas, músicos, cineastas, pintores, artistas en general...

¡Estaba intentando convencernos de que el amor verdadero está exento de pasión!

Él defendía el amor de sofá y no el de cama. Y por si la rutina no hiciera ya mella en las relaciones de pareja, este tipo, como digo, exclamaba urbi et orbe que en eso consiste el amor verdadero: en soportarse mutuamente, en aguantar nuestras miserias con la mayor entereza.

Amor civilizado. Suena bien. Incluso se da más de lo que se desearía. ¿Para qué engañarse? en el amor hay que sudar... para bien o para mal.

Si discutimos tal vez sea porque no nos queramos, pero prefiero pensar que es porque nos queremos demasiado.
Si le fallan las fuerzas a mis pretensiones amatorias la culpa la tendrá la rutina y el trabajo, ya lo decía Chinaski: "Los mejores amantes son hombres ociosos".
Porque San Valentín es sólo un 14 de febrero en el calendario y porque si tu no estuvieras esta noche yo podría escribir los versos más tristes (cual Neruda). Quizá el uso de alzacuellos impida el entendimiento de ciertas cuestiones bien sencillas.

Se enciende la radio del coche tras salir del convite. 01:30 AM, Radio 3, suena "Muera el amor" de Rocío Jurado. No me entusiasma el título, pero a mi me da para bautizar otro post.

2 opiniones:

Laura dijo...

En realidad, ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre... El matrimonio no es un encadenamiento de por vida ni es la panacea de todos los males. Es un simple acto de compromiso que haces con una persona a la que quieres y con la que te llevas bien, en todo sentido (sí, incluyendo el sexo también, que de eso los curas no saben ni pío). Conforme pasan los años, la relación va fluyendo por distintos canales, algunos rugosos, otros suaves, pero así como puedes mantener amigos de por vida, incluso FAMILIA de por vida, puedes, sin esfuerzo sobrehumano y sin necesidad de SACRIFICIO (palabreja fea e innecesaria), mantener una bonita, incluso divertida, relación matrimonial, que no sólo te hace sentir feliz y acompañado sino también original (pues parece que todos los solteros de nuestra época, como todavía no saben lo que es, han demonizado el matrimonio).
Nadie debería casarse por X razones, excepto una: quieres hacerlo, te sientes feliz haciéndolo y es con una persona que ante todo es tu amigo y a la vez tu cómplice de cama.

(Creo que lo posteé mal. Si el mensaje se repite, lo siento. ¿Podrías borrar el repetido? Gracias)

Eric F. Luna dijo...

No me entiendas mal, Laura. Esto no es una diatriba contra el matrimonio.
Ni mucho menos afirmo que el matrimonio "asesine" el amor.

Lo que pretendo criticar es cómo llevamos a cabo supuestos actos de amor por inercia.

Cuando llevas X años con tu pareja, la sociedad espera de tí que contraigas matrimonio, cuando llevas X años trabajando, la sociedad espera de tí que te hipoteques...

Critico pues, que el paso de los días conlleve el acoger esta serie de "responsabilidades".

Si quiero a mi pareja, la querré igual aunque no me una a ella un contrato; si no adquiero una vivienda (y vivo de alquiler, por ejemplo) no he de ser visto como un bicho raro ¿no?

En conclusión: tengo una vida, una oportunidad y tengo cercanos ejemplos de amistades que con mi edad (24 años)tienen predefinida su vida: matrimonio, hijos, vehículos, hipoteca a 40 años...

Quiero ir construyendo mi futuro por amor, me niego a hacerlo por inercia.

P.D. De todos modos mi pareja y yo ya lo tenemos claro. El día que decidamos casarnos, será en las Vegas... jaja.

Un saludo.