25 ago. 2008

Aventuras y desventuras de un (jodido) hombre-carpeta


- ¡¿Para esto te pagamos una carrera?!, me increpa mi madre.

-Deberías prepararte una oposición y conseguir un puesto fijo (y mediocre) de funcionario... razona mi padre sin considerar que no puedo permitirme el lujo de dejar de trabajar, o de trabajar menos, con una hipoteca, con una crisis...

Lo único que yo deseo es comer tranquilo, escribir, trabajar de hombre-carpeta aunque me agote, capear el temporal e intentar ser feliz con poco... mañana dios dirá.

Una persona muy inteligente me dijo una vez que la libertad no es carecer de responsabilidades, sino poder elegirlas (eso deseo).

Cuando veo que el futuro se tiñe de oscuro recuerdo a Tom Waits diciendo aquello de "si fuera fácil todo el mundo lo haría."

Si no estoy seguro de haber elegido correctamente pienso en Corto maltés diciendome que "la vida está hecha de decisiones y no de lamentaciones".

Si me siento sólo en mi propia búsqueda de un camino para mí medito las palabras de Sartre: "Cada hombre tiene que inventar su propio camino".

Y así voy descolgándome de aforismo en aforismo, cogiendo impulso para no pegármela.

Lo malo, lo realmente malo de ser hombre-carpeta y diseñador y redactor y tejuelador de libros a sueldo, y todas esas cosas que pretendo ser al mismo tiempo, es que esta semana muy a pesar mío no podré actualizar este blog... (lo de bloguer aún no me da de comer... en fin)

Tan pronto como salga del maremagnum que me espera esta semanita volveré con la segunda parte de Miedo y asco en el Foster Hollywood. Recordaros que también podéis pasaros por El Arte Sano a echad un vistacillo y colaborad con algo si os apetece (ese sí lo actualizaré que me lleva menos tiempo).

Bueno, deseadme suerte y dadme ánimos que allá voy...

19 ago. 2008

Una de cal y una de arena espacial: La llegada del Hombre a la luna

Una de cal...

Hoy me ha sorprendido un titular en la prensa cuya temática siempre me ha resultado atrayente. Estoy hablando de las extrañas circunstancias que rodearon la llegada del Hombre a la luna en julio de 1969.
El titular al que me estoy refiriendo rezaba lo siguiente: ¿Ruinas extraterrestres en la luna?

Comienzo la lectura leyendo acerca de un presunto confidente que informó hará unos años al reconocido ufólogo y extrañólogo J. J. Benítez de unas supuestas ruinas en la luna que la tripulación del Apollo 11 halló y filmó y que según ese informador secreto (apodado por Benítez como Mirlo rojo) fueron ocultadas al gran público.

Esas imágenes podeis verlas a continuación en el siguiente vídeo (os recomiendo que veais el vídeo si disponeis de diez minutos):


Bien. Si habeis visto el vídeo habréis podido observar cómo la supuesta ruina lunar de miles de años de antigüedad posee la típica estructura de un hangar hecho en la Tierra, con sus puertas, sus ventanas... incluso se pueden diferenciar claramente marcos en puertas y ventanas... ¿demasiada casualidad? ¿fueron inspirados los carpinteros de la Tierra por antiguas mentes alienígenas?... nada más lejos de la realidad.

Según la información que he podido extraer del periódico todo está basado en la historia ficticia que un joven español de 21 años escribió en una novela bajo la falsa identidad de un antiguo miembro de la CIA arrepentido y dispuesto a decir la verdad al mundo.

Parece ser que en el momento en que este joven decidió publicar su novela bajo el falso nombre de Douglas O'Brien, también conocido como Mirlo rojo, muchos seguidores del fenómeno OVNI le creyeron a pies juntillas. Su reacción no fue otra que seguirles la corriente. De esta forma Mirlo rojo le hizo llegar al investigador J.J. Benítez unas supuestas imágenes falsas de ruinas en la luna, que según aclara el periódico fueron grabadas... en Irún.

Lo cierto es que observando con detenimiento las imágenes no me cabe la mayor duda de que sea obra de estudiantes de imagen y sonido vascos...

...Y una de arena.

Menudo misterio ¿eh?

En la otra parte del vídeo que os he mostrado antes, J. J. Benítez habla de la importancia que poseía la conquista espacial por parte de rusos y americanos durante la guerra fría.

Dominar el espacio parecía ser la prioridad en un mundo en el que las dos mayores superpotencias mantenían su pulso atómico y la luna era, sin duda, el más alto escalafón... quien más alto llegara alcanzaría la superioridad o, dicho de otro modo, acojonaría con más facilidad al adversario...

Hay quien desde hace cuarenta años ha sostenido que aquella llegada a la luna fue un farol por parte del gobierno de los EE. UU. que veía como una vez tras otra la Unión soviética se le adelantaba en la carrera espacial (el Sputnik, primer hombre puesto en órbita...).

Yo siempre he aceptado el hecho de que el Hombre había puesto el pie en la luna tanto como que existe la ley de la gravedad... ¿cómo dudar de unas imágenes que mis padres, hace casi cuarenta años, pudieron observar por la televisión con sus propios ojos, al compás de las palabras de Jesús Hermida? ¿Acaso tamaño evento no viene avalado por todas las enciclopedias del mundo?

...

Hace poco alguien me hizo la siguiente pregunta: ¿tu sabes de otra ocasión en la que el Hombre haya vuelto a la luna?

Pues... no.

Como este blog tiene algo de plantear el por qué de las cosas, he indagando un poquito más por Youtube (pero muy poquito) y he encontrado esto:



Bueno ya no importa tanto que la grabación de J. J. Benítez pueda ser falsa... muy posiblemente la de la NASA también lo es.

Reflexión herética del día

El Vaticano, la Iglesia católica, los sacerdotes, las religiosas, la catequesis, la primera comunión y el resto de elemento de este tinglado religioso que es la cristiandad tan sólo es una gran campaña de marketing para vender Biblias.

(La Sagrada Biblia es el libro más vendido en todo el mundo con alrededor de 6 billones (americanos, es decir 6.000 millones) de ejemplares. Le sigue de lejos la serie completa de Harry Potter con 1.000 millones de ejemplares en total. Dios gana por goleada a J.K. Rowling...)

Fuente.


18 ago. 2008

Memeces

Es duro darte cuenta de que tienes la capacidad de escuchar a los demás, aconsejarles, orientarles, retirarles las piedras del camino, secarles el sudor de la frente, darles de beber y, con un gesto de vitalidad, darles una palmada en la espalda para que sigan adelante... es duro ver que lo más complejo es aplicarte a tí mismo el cuento.

Es duro comprobar que el sistema es falible, que siempre hay manzanas podridas que hacen que se pudra todo el árbol sin llegar a caer, que el poder no empieza por el pueblo y acaba en sus representantes, que desean tu voto y no tu súplica o tu queja... es duro ser consciente de que ésta nunca fue la mejor manera de hacer las cosas y de que tú nunca hiciste nada por evitarlo.

Es duro saber que no eres más que una pieza, que puede permitirse el lujo de quebrarse sin afectar a la maquinaria en su conjunto, que eres un peón, no un rey; que no existen los ejércitos de un sólo hombre y que si tienes el valor como para lanzarte desde el escenario, tal vez todos se aparten para que la caída sea aún más dura, porque ellos piensan que te lo mereces, por atreverte a saltar... es duro sentirse sólo en un mundo que ya no tiene dónde meternos.

Quizá, lo más duro sea considerar que todo esto son memeces sin importancia...

17 ago. 2008

El tipo que te arroja arena a los ojos mientras duermes

Así, coloquialmente, es como podría definir al protagonista del cómic en diez tomos que hace poco terminé de leer.

The Sandman debe de ser la obra maestra de literatura fantástica que a cualquier escritor le gustaría escribir. Neil Gaiman es ese autor privilegiado.

La historia da comienzo cuando una extraña secta intenta hacer prisionera a Muerte, una de los Eternos. Sin embargo, por un imprevisto error a quien hacen prisionero durante más de setenta años es a su hermano: Sueño. El dador de formas. Oneiros. Morfeo. Sandman.

El resto de la historia, que como digo se extiende durante diez extensos tomos (que a su autor le llevó escribir diez años de su vida), es un entralazado nudo de cuentos oníricos, viejas leyendas, curiosidades reales, filosofía, viajes, batallas, personajes cotidianos que conviven con inmortales, pasajes terroríficos, brujas, mitologías, dioses más humanos que los propios humanos...

Lo más extraordinario es como el autor hace que todo encaje, cuando lees una frase en boca de un personaje secundario y recuerdas que esa frase ya la leiste hace seis tomos, y en ese momento... todo cobra sentido. Ningún detalle es al azar, por ínfimo que sea.

Personalmente, llevaba mucho tiempo alejado de los cómics, aunque siempre han sido de mi agrado (no tanto en el caso del cómic americano, con el que di los últimos coletazos al género antes de atreverme con The Sandman), pero le agradezco a quien me recomendó que leyera esta obra porque realmente he disfrutado durante semanas enteras devorando sueños.

Lamento comunicaros a aquellos que se os hayan puesto los dientes largos que si quereis haceros con esta obra lo vais a tener un tanto difícil, ya que según he leído por algunos derroteros, la editorial que llevaba The Sandman en España ya no la tiene puesta a la venta y quienes deseen hacerse con ella habrán de recurrir a otras vías.

Bueno, no es mucho pero aquí os dejo una pequeña muestra: Muerte siempre charla con aquellos que acaban de morir...

16 ago. 2008

Miedo y asco... en el Foster's Hollywood (1)

Entramos en el local yo y mi acompañante.
Nada más cruzar la puerta un cartel de tipografía anti-miopes detiene nuestros pasos: Espere a ser atendido.
Aunque en realidad, todo sucede tan deprisa que ni hemos de esperar a ser atendidos. Un camarero de rostro ajado por el estrés se abalanza hacia nosotros.

-¿Os indico dónde sentaros?
-Humm... sí.
-¿Aquí os parece bien? ¿Qué tal aquí?
-Eh, bien... ¿no?, interrogo con la mirada a mi acompañante.
- ... Sí, bien, aquí..., responde ella.

Aún no hemos tomado asiento cuando ya el camarero ha hecho volar un par de menús sobre nuestras cabezas y, ansioso, continúa inquiriendo:

-¿Qué os apetece beber?

Lo observo detenidamente, preguntándome de dónde surge tanta impetuosidad. ¿cafeína? ¿exceso de sal en las patatas?... No, nada de eso, recuerdo que yo también he sido camarero y que esa actitud se debe a otro tipo de sustancias. No sabría concretar, es una hormona aún desconocida por la ciencia que es producida por el organismo de cualquier currela al que tanto los jefes como los clientes le vienen apretando las tuercas.

-Vamos a pensarlo, gracias, digo compadeciéndole en cierto modo.

Mi pareja y yo nos sonreímos mutuamente en un gesto mitad complice, mitad cómico.
El propósito de todo esto es simple: queremos comprobar qué tal es la comida de un local que presume de servir auténtica comida americana. El siguiente paso a ejecutar sería, muy posiblemente, buscar a un cura que nos de la extremaunción y confiese nuestras culpas. Todo a su debido tiempo.

Veamos la carta: Los manjares que se ofrecen (ambrosía pura, léase ironía en la Wikipedia) vienen listados conforme al origen nativo de cada uno de sus platos. De esta forma nos topamos con la cálida pitanza tejana, la picante comida mejicana, las delicias cosmopolitas de la costa este...

Mi pareja eleva las cejas en un gesto claro de que ha estado calculando, a grosso modo, las calorías de lo que nos vamos a meter al cuerpo.

Después de recorrer la carta en busca de una comida apta para unos paladares tan exquisitos, decidimos llamar al camarero.

Mi acompañante se decide a pedir un plato llamado new york open sandwich que consiste, básicamente, en una tostada oculta tras una enorme masa de mayonesa con algún trozo de atún que cayó allí por casualidad.
Yo decido apostar fuerte. No hemos venido aquí para nada, además necesito dosis de acción para el relato. Me decanto por un burrito juancho. Alimentos hasta ahora desconocidos por mí descenderán por mi garganta envueltos en salsa de chili.

Pedimos dos tanques helados de cerveza (la más grata de mis sorpresas), mientras esperamos la comida... y ¿por qué no? pedimos al camarero que nos traiga una suculenta ensalada con beicon, que al mismo tiempo, es la más "sana" de las ofertadas.

Estoy algo inquieto por la comida. Me iría bien echar un cigarro... ¡ah, no! ¡se me olvidaba! para los americanos fumar está mal visto. Así que puedo entorpecer mi flujo sanguíneo con cantidades ingentes de colesterol pero no con nicotina, claro...

Creo alucinar por la ansiedad cuando veo a un grupo de personas que se agolpan malhumoradas en la puerta del local.
El camarero estresado que lleva nuestra mesa hace un llamamiento a la calma:

-De momento no hay mesas, les dice, pónganse en orden y les iremos asignando según vayan quedando libres.

Observo sus caras. Les veo estremecerse. Se estremecen como zombies que no entienden porqué no pueden entrar en el local y comenzar a degustar cerebros.
En ese momento llega nuestra comida. Me quedo fijamente mirando mi plato, dudando si preguntarle o no al camarero qué clase de sustancia adictiva emplean para aliñar esta mierda. Paso, creo que paso...

Cuando doy primer bocado a mi burrito juancho profetizo que la que hay sobre mi mesa no será la única cerveza que me beba. Arde. Arde como hubieran hecho esta comida en las cocinas del averno, sobre un montículo de azufre y luego la hubieran rebajado con enormes cantidades de salsa picante, porque de lo contrario no habría boca humana que tragara aquello. Creo que el cura no será suficiente. Tal vez un concilio bastaría para librarme de la condena en el infierno.



Continuará...

15 ago. 2008

De vuelta de todo...

Querido blog:

Acabo de regresar de vacaciones. Lamento haberte descuidado tanto tiempo pero hay trabajos en los que uno debe y puede ausentarse unos días con la excusa de las vacaciones, para que no le estalle la cabeza en pedacitos (hay otros trabajos en los que, desde mi humilde punto de vista, no sabes hasta qué punto son necesarias las vacaciones... es decir: ¿se toma el Rey, vacaciones? ¿por qué? y si lo hace... ¿cuando viaja por vacaciones, hasta qué punto es una visita oficial? Porque si lo es, es trabajo ¿no?...

Durante mis vacaciones no hubo intoxicación por ensaladilla, ni picaduras de medusas, ni paradas obligatorias por el chiringuito playero de turno.
Aunque sí hubo algo de kebab enpapelaluminiado para cenar, algo de karaoke cutre para reposar la cena y un eco lejano de alardes olímpicos con una canoa de alquiler.

Pero lo mejor de todo es ese olor: libertad.
La libertad huele un poco a costa, a sol que cae a plomo desde el cielo y a protector solar que me procura un escudo que manda los rayos ultravioletas a tomar viento.
A agua salada que se introduce por tus vías respiratorias y que por décimas de segundo hace que vislumbres una luz al final del túnel.
A zumo de cebada de a 3 euros la quinta parte de un litro y a camarero marronero de dos metros de alto por dos de ancho, cubano y con cara de pocos amigos que, por un momento, hace que se te olvide la idea de quejarte por el precio de las cervezas.

Ayer, regateando con las últimas migajas del presupuesto vacacional fuimos a ver la última de Batman y terminé satisfecho con una interpretación tan maquiavélica del nuevo Joker...

Lo mejor de todo es que, tras saborear algo de esa libertad, uno vuelve con una sonrisa tonta en la boca que el día a día irá borrando a base de bofetadas, pero todavía es pronto para eso...

Querido blog... estoy de vuelta.