23 dic. 2008

Coge el dinero y corre

Corro. Estoy corriendo.
Casi puedo notar cómo el corazón late en mi garganta en un difícil intento de escapar por mi boca.

Atrás quedó todo: la familia, los amigos, el trabajo, la hipoteca, las facturas... En este momento en lo único que pienso es en correr. Más y más rápido. Más y más lejos.

El móvil lleva sonando desde que salí de casa con la excusa de ir a comprar cava. En cantidades industriales. Y lo compraré. Tan pronto como me encuentre a miles de kilómetros de aquí, tal vez tumbado, bronceándome bajo el sol del Caribe.

Doblo esa esquina. Desciendo calle abajo en dirección a la estación de tren. El próximo sale en doce minutos y he de darme prisa.

Me siento observado, hay una señora detrás de mí que parece que haya acelerado el paso en mi dirección ¿sabrá algo?

El móvil sigue sonando. Entro a la estación. No hay nadie en la taquilla, de modo que me decido por entrar en la cafetería a preguntar. He de comprar el billete inmediatamente.

Hay algunos parroquianos siguiendo el sorteo por televisión. Se ven las típicas caras de decepción a las que uno está tan acostumbrado año tras año. ¡Qué infelices! Si supieran quien acaba de entrar por la puerta...

Ahora están hablando del número ganador del Gordo de este año... el número...
Una terrible visión ha tornado densa mi sangre. En un rápido gesto echo mano a mi cartera y extraigo un décimo doblado. Compruebo lo que ya es el más cruel de los temores hecho realidad...

Por un número... por un número..., -sollozo-. ¡¡¡Mierda... ¿por qué tenía que acabar en cinco?!!!

Mi móvil vuelve a entonar su melodía. Suena la novena de Beethoven. Es mi mujer. Contesto.

-Eh, oye, dime..., -digo intentando aparentar serenidad-.
-¿Nene? ¿qué pasa que no contestas?
-Nada, perdona, lo tenía silenciado.

-Ah, bueno, oye, que no compres nada, que no nos ha tocado la lotería. La abuela que está cegata perdida. Yo no se quien le ha dicho a ella que comprobara los números...

Hola familia. Hola amigos. Hola trabajo. Hola hipoteca. Hola facturas...

-...Vaya hombre, no jodas, -digo simulando sopresa-.
-Pues sí hijo, lo de ser millonarios tendrá que esperar para otro año... Bueno, lo importante es que tenemos salud ¿no?.
- Sí... salud...

Está bien tener salud.

3 opiniones:

hm dijo...

Yo me he dedicado toda la semana a decirle a la gente... "pero ese dinero no vale, el que se disfruta de verdad es el que se gana trabajando"... que consolarme no me consuela... pero le toca mucho a la gente las narices.

bluesswing dijo...

Me siento identificada.... el gordo 32365, ¿sabes mi número? el 33366...incríble ¿no?...cachissss la mar....

Eric F. Luna dijo...

Hm:
Mal de muchos... jaja.

Bluesswing:
¡Huy! Pues yo ni de lejos ¿eh?

Un saludo a los dos.