12 ene. 2009

Miedo y asco en el centro comercial (1)


¿Y por qué no?
Fue lo que pensé cuando se me planteó la posibilidad de acudir en pleno dos de enero, cuatro días antes del día de Reyes, a las rebajas anticipadas.

Por lo general, nunca accedería a morir de manera tan indigna. Pero aún desconozco el motivo por el que me dejé llevar aquella tarde. Creo que mi postura fue la de tomarme tal reto como un experimento sociológico, como Gran hermano... bueno, como Gran hermano no.
Me relajé. Bajé la guardia. Pensé que quizá podría observar el irracional comportamiento de una persona con un objetivo, rodeada por cientos de personas con el mismo objetivo que ella.
Pensé que podría observar esto desde el otro lado de un telón de acero imaginario.
No sabía cuánto me equivocaba.

Ciertas situaciones de emergencia vienen precedidas por señales totalmente identificables para la mayoría.
Una retención formada por una columna de chatarra con ruedas de varios kilómetros de longitud podría ser una de esas señales. El momento de dar la vuelta y echar a correr había llegado. Huir no es de cobardes si se avecina una catástrofe, eso es sólo querer salvar el pellejo.
-¿Has visto qué cola?, -pregunté casi retóricamente a mi acompañante-.
-Sí, bueno, es normal.

Normal. "Normal" es una palabra peligrosa, porque al decir que algo es "normal" estamos ateniéndonos a una situación tal y como viene, sin preguntarnos si ésta sería susceptible de mejorar.

"Normal", en este contexto, venía a decir que yo debía seguir conduciendo mi vehículo hacia el objetivo marcado: el centro comercial, la cuna del gasto, el camino a la perdición para el ahorro.
Mientras tanto yo compartía miradas de cómplice incomprensión con el resto de conductores que circulaban lentamente a mis lados. Mierda. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Qué poderosa fuerza nos atraía suavemente hacia su regazo?

Lo que parecía un imposible se convirtió en un hecho. Habíamos aparcado. A doscientos metros de la puerta de acceso, pero allí estábamos. Yo ya estaba agotado. Tenía ganas de coger el coche y largarme.

Pronto los ánimos caerían en picado, pero yo aún no lo sabía.

Entramos en el centro comercial empujados por la euforia que proporciona un pilotito verde que señaliza una plaza de parking libre.
Subimos hacia la primera planta planeando qué tiendas visitaríamos primero. El plan era rápido y limpio. Sabíamos a lo que íbamos. No pensábamos retrasarnos más allá de lo necesario para liquidar el maldito asunto de los regalos de reyes.

Fue entonces cuando lo vimos...

Un largo pasillo atestado de gente y filas de tiendas a los lados ¡totalmente vacías! ¿Pero qué coño estaba pasando? La situación era irrisoria. Parecíamos un gran rebaño de ovejas atontadas que no sabían hacia dónde dirigirse.

La mente tiene un complejo mecanismo que repudia las situaciones en las que no entiende lo que sucede a su alrededor. De esta forma, mi mente ordenó a mis sentidos hallar una explicación de aquel extraño comportamiento. Y, se que me repito, pero entonces fue cuando lo vimos, o mejor dicho, no lo vimos.

Ninguna oferta. Ninguna rebaja. Ningún tanto por ciento.

No había rebajas.

11 opiniones:

Stanley Kowalski dijo...

Me gustó mucho el post. Pero no me quedó claro porqué no había rebajas, hace algunos días que leo varios blogs sobre los famosos días de rebajas pero como aquí en Buenos Aires no existen esos días, me gustaría saber cuanto bajan los precios, etc.
Si tenés ganas, contame.

Te mando un abrazo.

Cristina dijo...

Ah, pues yo paseando por Sants me pillé unas zapatillas chulísimas rebajadas anticipadamente al 50%. Ni colas ni agobios (o los habituales en la calle de Sants un sábado por la tarde) ni ná...totalmente inesperado :)

Eric F. Luna dijo...

Bueno, la cosa es que me falta por poner un continuara...
Esta es solo la primera parte del relato. En proximas entregas llega la explicacion...
¿Que cuanto bajan los precios? A veces tanto que te preguntas cual sera el valor real del articulo...
(Por cierto, perdon por esta respuesta sin tildes pero es que no funciona la tecla)

Eric F. Luna dijo...

Cristina:
Los caminos de la rebaja son inescrutables...

Stultifer dijo...

Me he comprado unos pantalones de 115 euros por 46. ¿Eso es bueno?

bluesswing dijo...

Curioso lo de la Argentina, no tienen rebajas, no tenía ni idea!!!!Eric, odio los Centros Comerciales, son asquerosos y más en Rebajas, esta sensación de cordero atolondrao, aguantando lo que "es normal" pero que NO LO ES...es es HORRIBLE, creo que yo hubira dado media vuelta, eres admirable! Espero la segunda parte...cha chaaaáaaaannnnnn

hm dijo...

¡Qué putada!... yo salí de rebajas el sábado pasado porque como diluviaba no iba a haber ni Dios... y efectivamente, había poquísima gente... :D

Eric F. Luna dijo...

Stultifer:
Depende. Aparentemente (ante semejante rebaja) yo diría que has hecho un buen negocio, pero claro, si nos paráramos a pensar cuál es el precio real de esa prenda... te digo lo mismo que a Kowalski.

Bluesswing:
La verdad es que a mí también me ha llamado la atención lo de que allí no hay rebajas. Todos los días aprende uno algo.
Por otro lado, en breve seguiré con la segunda parte de este relato bioficticio, espero que te guste.

Hm:
Bueno, esto ocurrió este 2 de enero, después de que varios medios informaran de que las rebajas se adelantaban a antes de Reyes, pero bueno, no adelanto más detalles...

Un saludo a todos.

Vicky dijo...

Hola Eric,

Estoy de visita por primera vez, y me ha gustado mucho el post de las rebajas, ahora me tendré que quedar por aqui para saber que pasa en las auténticas rebajas después de Reyes... Tienes que contar la segunda parte, que a medias no se pueden dejar las cosas.

PD= Yo tampoco sabia que en Argentina no habían rebajas... tengo compañeros de allí, les iré a preguntar el por que???

Yo fui de rebajas el sábado día 10 y era horrible la de gente que había por todas partes...

Y siempre me da la sensación que algún producto es un "ENGAÑA BOBOS" (no se quizas es por que nos lo quieren vender todo muy bonito y muy barato y nos creen por tontos)
Feliz año 2009

Javier Illán dijo...

Yo quiero salir ileso de las rebajas, por eso lo primero que hice (doy mi palabra de ello) es romper la el corte ingle's card.

Es una buena idea, porque lo 'normal' es caer en la tentación y usarla en estas fechas.

Saludos men. Paz

Eric F. Luna dijo...

Vicky:
Gracias. La segunda parte ya está publicada. Para técnicas de engañabobos te aconsejo que sigas leyendo. Feliz año, aunque estemos ya a 14.

Javi:
Muy bien chaval, lo mejor es evitar la tentación. ¿Volverá a llevarse el cinturón de castidad? jaja.

Un saludo a los dos.