17 feb. 2009

El lugar donde desayuno es un bar de viejos



Llevaba tiempo queriendo escribir acerca de este sitio:

Llega el lunes y con él, el trabajo. Creo que le tengo algo de manía a los lunes por eso. Los lunes son los días en los que me suelo plantear cómo sería el mundo si no existiera el trabajo. Una ilusión infantil, lo sé. Pero luego veo a personas como Belén Esteban viviendo del cuento y vuelvo a creer en los sueños...

La única salvaguardia del lunes por la mañana la puedes encontrar en la hora del almuerzo. Al menos es mi caso.
Mi periódico, mi café, mi pitillo, mi rutina... La libertad, vamos.

El caso es que (de momento) trabajo de mañanas en un pueblecito de mar.
Cuando empecé a trabajar allí solía pegarme auténticas caminatas de la biblioteca a la cafetería que yo creía más cercana. Lo genial de aquello era pasar cada mañana junto al puerto, respirando el perfume del agua salada.

Una mañana, una compañera de trabajo descubrió un bar justo detrás de la biblioteca, tras un callejón. Una tasca frecuentada por la típica fauna mañanera, sin sorpresas: Jubilados amantes del coñac, obreros entrando en calor para la faena a base de taponazos de orujo, una vendedora de cupones con voz de soprano-verdulera y algún que otro guiri.

A mí no es que me disgusten estos sitios. Todo lo contrario, a uno se le recargan las gónadas de hombría cuando pasas allí unos cuantos ratos. Lo que ocurre es que yo hago algo que pone muy nerviosos a todos los parroquianos, camareros incluidos: No leo la prensa deportiva.

(Me gustaría aprovechar para hacer un llamamiento. Si hay entre los presentes algún varón al que le importe un cuerno quien saca un balón desde medio campo, quien chuta y quien detiene, por favor, que dé un paso al frente. Si unimos nuestras fuerzas tal vez la raza aún tenga remedio.)

En fin, el sitio no estaba mal... y cuando vine a darme cuenta ya no iba más lejos a desayunar. El entorno es amigable y cálido, cosa que se agradece en estas mañanas frías. Por otro lado, comparado con la quietud de la biblioteca, allí hay ambientazo a la hora de almorzar.
No sé, levanta el espíritu.

De modo, que el otro día, ya decidido a escribir sobre dicho lugar, me dediqué a contemplar el entorno que me rodeaba y a anotar mentalmente:
-Las botellas depositadas en la vitrina están casi vacías todas (no sé si eso querrá decir algo o no)
-Hay un toro de Osborne pegado en el centro de un espejo, signo inequívoco del sentirse español. No creo que signifique mucho más, bueno, quizás bravía, poderío, el toro luce orgulloso, con su par de...
-El camarero es prototípico: Calvo, ancho de hombros y de cintura, con cara de malos amigos pero afable en el trato, camisa de cuadros que siempre recuerda a la de ayer... Su mujer es aquella rubia, del fondo, que permanece siempre inclinada cortando algún tipo de ingrediente para confeccionar alguna de sus innumerables especialidades de tortillas.
-Juraría que hay un anglosajón de nariz sonrojada que se parece cantidad a Bukowski.
-De las conversaciones de los parroquianos pueden sacarse un par de conclusiones:

  • Cuando hace aire, en las zonas costeras, los vientos pueden alcanzar velocidades de 4.000 kilómetros/hora.
  • No tienen demasiado claro qué o quien es el G-20. Pero ellos saben perfectamente cómo solucionar esta crisis.
  • Si un policia joven no hace bien su trabajo habría primero que denunciarlo, luego que llamar al Caiga quien caiga y que todo el mundo lo viera y luego una serie de atrocidades que he censurado especialmente para este blog (piiii)...
En realidad, si visualizo parte por parte este conglomerado de experiencias no llego realmente a verle el encanto. Pero con una perspectiva de conjunto... Sí, es algo como... bueno, lo importante es que durante ese rato no estás currando.

11 opiniones:

Stultifer dijo...

Tienes 54 lunes al año para vivir todas estas sensaciones, y sobre todo para seguir contando lo que hace tu Bukowsky particular (seguro que te espía para escribir de ti en su novela).

Yo no leo prensa deprotiva.

gatufa dijo...

me ha encantado este post! muchas veces he imaginado ser la bibliotecaria de un pueblecito costero, ir a comprar con cesto de mimbre, vivir en una casita blanca con vistas al mar i moverme en una bicicleta roja... todo tan bucólico que no lo aguantaria.

Cuentanos más cosas de Bukowski.

Stanley Kowalski dijo...

Hermosa y nostalgiosa reseña.

BESOS

Chopper Wallpaper dijo...

Warm greeting from Borneo!

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Ya sabes que a lo joven sólo hay que darle tiempo para que sea viejo... Y estos desayunos prometen...

Eric F. Luna dijo...

Stultifer:
Sí, creo que tienes razón... demasiados lunes.

Gatufa:
Gracias. Yo la verdad nunca me había imaginado una postal tan pastoril pero bueno, cada uno... Si te interesa el viejo Bukowski, no dejes de visitar la página en homenaje al escritor norteamericano por Sergi Puertas, que podrás encontrar en mis recomendaciones de blogs.

Kowalski:
Bueno, también realista y sólo buscando las perlas humorísticas que estos filósofos de bar te dejan.

Chopper:
Otro desde aquí, hombre, otro desde aquí...

Paco:
¿Qué quieres decir? ¿Qué éste es el futuro que nos espera a todos? NOOOOOOOOOO, jaja...

bluesswing dijo...

Jo, ayer te dejé un comment y no lo veo, seguro que no se me guardó...bueno te preguntaba entre otras cosas si eres de bocata-caña - café, o de café con leche y caña de chocolate. Estos bares de pueblo, tienen caliu, sólo falta el grupito del dominó. En casa a mi marido no le gusta el fútbol, le diré que se apunte al club. Un abrazo

bluesswing dijo...

También quería decirte que me lo he pasado bomba leyendo éste post y que me ha parecido especialmente bien escrito. Creo que no me dejo nada.

Eric F. Luna dijo...

Bluesswing:
Pues yo soy más de café con leche a secas.
Por otro lado... ¡¿Cómo pude olvidarme del grupo del dominó?! Ciertamente, también lo hay.

Gracias por pasar a comentar, siempre eres bienvenida (aunque tus comentarios desaparezcan).

Creo que yo tampoco me dejo nada.

Un saludo.

ZÚPERZONIA dijo...

Jejeje, no me digas que te sirven el café en esas tazas!, juas juas juas... qué bueno. Si no lees el marca tendrás que, por lo menos, entrar al bar espatarrao', guturando un "jarpo" mucoso y rascándote los cojones para que te acepten como un parroquiano más, jajaja. Qué cachonda estoy esta noche, eh?, oye, y Torrente? anda por ahi? jjeje. Bueno, ya lo dejo. Espero que al menos sea barato.
Ciao!

hm dijo...

Jajaja, esos bares tienen simepre su encanto, y cuando te sientes a gusto, son lo mejor.

Yo soy de los que leen la prensa deportiva de cabo a rabo.