25 feb. 2009

Mi sitio (tragicomedia existencial)

De pequeño siempre tuve una percepción muy amplia de lo que solía llamar "mi sitio", creo que mis padres aún recordarán aquello.
No sé porqué motivo tendía a identificar el país donde vivía con el territorio donde me correspondía vivir.
Es decir, al igual que muchos niños ante un mapa de España tienden a señalar un punto concreto con el dedo mientras exclaman "aquí es donde vivo yo", yo solía hacer lo propio frente a un mapa mundi. Señalar esa península que siempre me ha recordado a la cabeza de Wilma Picapiedra y exclamar: "Aquí es donde vivo yo".

Unos años después comprendí que no era así. El territorio patrio albergaba demasiadas diferencias en su interior como para considerarlo algo propio. Diferencias culturales, lingüísticas, sociales... pero diferencias importantes al fin y al cabo.

Más adelante adopté mi patria chica (mi localidad natal) como lugar que podría considerar como propio, como emblema identificativo de lo que soy y de lo que represento. Durante años fue así, me sentí orgulloso con el lugar que ocupaba en el mundo, pero los años me fueron mostrando facetas desconocidas hasta entonces, que me fueron desencantando de ese concepto "reconstruído" que yo tenía acerca de cuál era "mi sitio".
La guinda la puso, ya en su momento, la aceptación de un plan urbanístico que consentía la construcción del doble de viviendas de lujo que habitantes tiene la localidad. Los verdes dejaron dicho que el cese de las obras es lo único bueno que ha traído esta crisis.

Pasan unos años y "tu sitio" es cierta gente, cierto ambiente, cierta forma de vestir.
Poco tiempo después "tu sitio" se ve reducido a tu coche, es más, apenas sales de él, haces vida en él: comes en él, bebes en él, duermes en él... y eso otro también, en él.

Adquirir una vivienda (desafortunada decisión) también cambió mi apreciación sobre qué era "mi sitio". Aunque, seamos francos, ya desilusionado con las fantasías infantiles, nunca llegué a convencerme de que ese espacio fuera realmente mío. Que va hombre, sabía perfectamente que ese "sitio" era del banco, que me lo prestaba durante cuarenta años a un precio muy alto y cuando ya no lo quisiera (por estar viejo y deslucido) me lo regalaba. (Nota: La semana pasada fuí a ver a un colega a su piso nuevo. Había dado un fuerte golpe en la pared para clavar en ella un elemento decorativo y como consecuencia de ello se habían caído tres losas del techo).

Y así fue complicándose el asunto. Mi habitación en casa de mis padres tampoco podía ser "mi sitio", me planteaba. También está hipotecada.

Sólo quedaba una solución:
Internet.

Todo el mundo lo sabe. Pregúntale a cualquiera dónde hallaría la respuesta a la pregunta más compleja que se le presente. ¿Cuantas veces habré oído aquello de ¿por qué no lo miras en internet?? Todo está en internet. ¿Por qué yo no?

Ojo. Digamos que tú llegaste a la misma conclusión que yo y, digamos que dentro del amplio abanico de "hospedaje" elegiste lo que mejor se adapta a tus necesidades (un blog adosado, un photolog con vistas...).
Pues yo te confesaré algo: Cada vez que paso por este barrio, veo un par de puertas cerradas. Las típicas puertas de las que desconfías, de las que no tienes claro si debieras abrirlas, porque no tienes claro qué hay más allá.
Pongamos por ejemplo que en una de esas puertas hay un cartel que pone Facebook, es una de las puertas de moda. La gente que hay tras Facebook es gente que ya no sale de casa sin algún artilugio que haga fotos. En Facebook hay vidas reales on line. ¿Qué pasa si de repente Facebook decide cerrar la puerta y decir que todo lo que hay dentro es suyo?... Desde luego, lo que no puedo evitar es que me hagan reír noticias como ésta.

Alguno pensará que es similar a lo que pueda hacer cualquiera desde un blog, pero para mí no es lo mismo. Me gusta porque aquí no soy quien soy. Soy quien me gustaría ser.

Tal vez este no sea "mi sitio", pero al menos es como mi casa de veraneo.

6 opiniones:

Stultifer dijo...

El propio barrio en el que vivimos alberga grandes diferencias. Incluso diría más: ¿Acaso es igual la casa de tu vecino?

bluesswing dijo...

Bonito post, eso que en tu blog eres quien te gustaría ser, tiene miga, sí, Señor. Bueno, no sé si te habrás pasado por mi "hogar" pero allí te aguarda un divertimento. Espero que te parezca bien, está escrito con todo el cariño y la mejor intencion. Un abrazo.

eva dijo...

Hola,
Vengo desde el blog de Bluesswing ya que me ha abierto la curiosidad de saber de ti. Me gusta lo que has escrito, respecto al tema de "mi sitio", te diría que "mi casa", pero mi casa no es mi casa, sinó del banco, entonces no es mi sitio.
El coche lo veo pequeño y frio así que no es mi sitio tampoco,...pufff quizás todavía estoy buscando mi sitio y me acabo de enterar.
Por lo menos me has hecho pensar.
Me alegro de haberte visitado, merece la pena señor bibliotecario ;)
Un beso.

Javier Illán dijo...

yo te comprendo y además creo que lo unico malo que en ocasiones tiene 'tu sitio' es que nos es gratis entrar y eso produce, para que me entienda todo el mundo, no valorar realmente.


Un saludo hermano

Paz

Javier Illán dijo...

de la alcena: Por cierto me las he gozado con la lectura de tu ultimo post, y con el de bluesswing con lo de Me encanta el título de su blog, lo que cuenta, cómo lo cuenta, las frases de sus libros, su sensibilidad, y me encanta pensar que es bibliotecario . En las bibliotecas he pasado muchísimas horas de mi vida y guardo recuerdos bonitos. El ambiente de esos espacios suele ser tranquilo, se respira paz, y te envuelves de libros, de palabras, de letras.... Yo estoy de acuerdo en casi todo de verdad, y mas me emociona saber que se reconoce tu trabajo, pues ya se echa de menos la columna mensual en entrelineas, pues a mi casa a dejado de llegar el magazine. Un saludo hermano. Paz

Ya hablamos!!

jose dijo...

Mi sitio último, mi ático, es mi cabeza. Es ahí donde paso la mayor parte del tiempo. Y tengo una terracita donde asomarme que es el blog. Saludos.