17 jun. 2009

He vuelto... para irme

¡Cómo son las cosas!

Uno intenta que no le afecten las cosas del mundo exterior: el trabajo, el estrés, las conversaciones recogidas por la calle, la lluvia en junio, la tensión política intercontinental, la subida del petroleo y el tabaco (que vienen siendo lo mismo), la bajada del Euribor (¡Bien, coño, bien!)...

Pero es imposible.

Uno está hecho de todas esas cosas, y la mayoría de las veces ni te das cuenta.

Hace ya bastante tiempo que dejé abandonado este blog. En principio fue por causas de fuerza mayor: independencia de la casa de papá y mamá, ausencia de internet, etc, etc.
Pero finalmente, todo esto acabó convirtiéndose en una gran excusa con la que librarme de hacer algo que ya no me apetecía seguir haciendo: Utilizar la escritura para lanzar ladrillazos a diestro y siniestro... Una crisis por aquí... ¡toma ladrillo!, alertas pandémicas por allá... ¡toma ladrillo!

Puro Olor a Incienso, como ya dije en un post anterior, se creó primero en formato de una serie de artículos para una revista cultural. En ellos, yo defendía a capa y espada mis argumentos y cargaba contra todo lo que mi intelecto pensaba que no era correcto... La poesía es un arma cargada de futuro, que decía Gabriel Celaya.
Yo hoy, definitivamente, arrojo esta 9 milímetros y vuelvo a coger la pluma con una única intención: el simple y llano placer de escribir y contar.

Aunque no me gusta la palabra fin, esto es el FIN de Puro Olor a Incienso.

Sólo me queda desearos lo mejor a todos los que alguna vez dejasteis una pequeña huella en forma de comentario, o a los que simplemente os gustaba pasar por aquí a leer y evadiros un rato.

Eso sí, esto no ha hecho más que empezar, sólo que esta vez en un nuevo blog llamado Los Dominios del Rey Cerilla.

Será un placer volver a encontrarnos por allí...